Aprende a identificar la varicela: síntomas

La varicela es un padecimiento altamente contagioso, que se detona en época de calor. Sin embargo, en ciudades con climas tropicales puede presentarse en cualquier estación del año.

Este virus se transmite por vía aérea y puede viajar hasta una distancia de 40 metros desde donde se encuentra el portador. Esto es muy importante, ya que si se presenta un niño con varicela en una guardería, puede infectar a muchos otros que tengan bajas las defensas.

Los síntomas

El primer síntoma de la varicela es la fiebre, que en ocasiones viene acompañada por malestar general y dolor de garganta. Posteriormente, el signo principal son lesiones pequeñas de color rojizo que aparecen en la cabeza, incluyendo el cuero cabelludo, para luego extenderse al resto del cuerpo.

Estas erupciones en la piel son pequeños puntos rojos que crecen, convirtiéndose en unos granitos, con líquido en su interior, mismos que producen comezón intensa. Éstos se revientan y después de un tiempo dejan una costra, debido a que la piel se lastima.

¿Cómo se contagia la varicela?

Las personas con varicela contagian más durante los primeros 2 a 5 días de la enfermedad. Esto suele ser uno o dos días antes de la aparición de la erupción en la piel.

Un niño con varicela puede contagiar a otros al toser o estornudar, cuando salen pequeñas gotas de la boca y la nariz se considera un foco contagioso para el resto de sus compañeros, por lo que debe permanecer en casa un mínimo de siete a 10 días.

El tiempo total que puede llegar a durar esta enfermedad va de tres semanas a un mes, teniendo un periodo de contagio desde que inician los primeros síntomas hasta que los granitos se convierten en costra.

En esta época de calor, al primer síntoma de fiebre o malestar es importante descartar que sea un cuadro de varicela. Mantente atento y capacita a tu personal sobre esta enfermedad para evitar que durante la ventana de infección, el resto de los pequeños corra riesgos.

La mayoría de los niños no tienen ningún problema grave y mejoran en una o dos semanas. Cuando las ampollas tienen costras, ya no son contagiosas y pueden volver a la guardería.

Fuentes: Diario de Yucatán, Kids Health

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